Introducción  por Nélida Di Rienzo

Movernos en lo abierto es la propuesta de este libro escrito en homenaje a Miguel Spivacow  psicoanalista, docente, teorizador, y amigo.

 Las páginas que siguen, ofrecen una lectura de lo que insiste por continuar su construcción  y generar nombres en la especificidad del campo de las perspectivas vinculares,  que exceden el espacio psíquico individual en el que se despliegan. La idea de perspectivas en plural da cuenta y marco  a los interrogantes que provocan los insondables vericuetos de  la intersubjetividad.

 Por su complejidad es mucho más que una teoría es un modo de pensar cómo abordar la clínica, así como en aquellos espacios en los que habitan más de un sujeto (escuelas, hospitales, públicas y privadas y otros agrupamientos).

 El Psicoanálisis hace pensar las instituciones, es decir intenta alojar producciones que no pueden ser pensadas, piensa lo impensado.

  Una teoría  abierta  a lo nuevo entramada a  conceptos  “clásicos” que son siempre  revisitados. Con una metapsicología abierta al devenir, al azar….” Es posible considerar las legalidades simultáneas de la corporalidad, la singularidad psíquica, los vínculos y la cultura como conceptos metapsicológicos.” (Silvia Gomel 2020 Familias, parejas, analistas. La escena clínica).

La singularidad  de cada uno de los capítulos va acompañada de la envoltura afectiva que despierta  evocar a Miguel con coincidencias, con disensos, con anécdotas, como a él le gustaba. Deconstruir, interpelar, atentos al interjuego  que se da entre las formaciones del inconsciente y las formas socio-culturales  que las subjetividades conllevan.

 Isidoro Berenstein y Janine Puget  dedicaron muchos años a la construcción de una metapsicología vincular y fueron una fuerte influencia para Miguel. En los años 90 el pensamiento de la complejidad significó un punto de inflexión en la teoría  apartándonos de un pensamiento centrado en el  estructuralismo.

 Para muchos de nosotros los aportes de la filosofía y de pensadores de distintas disciplinas  como Deleuze, Guattari, Nancy, Lewkowicz, Bifo Berardi, Foucault, Badiou, Paula Sibilia, Alejandra Tortorelli, entre otros, dieron lugar a una complejización teórica para abordar los desafíos clínicos a los que nos enfrentan las nuevas subjetividades.

El Psicoanálisis no es una disciplina que se cree autosuficiente, más bien disfruta de sus interdependencias. Freud en sus escritos como en su prolífica colección epistolar, nos permite diferenciar el afán de preciosismo conceptual, de cualquier ortodoxia.

En un encuentro con Jung, S. Freud señala la grandiosa biblioteca a sus espaldas para reconocerle: “Esos son mis maestros”. No se refería a médicos, a neurólogos o psiquíatras sino a filósofos y dramaturgos, que tanto aportaron a la amalgama psicoanalítica.

Este es un libro elaborado desde las semejanzas y las diferencias acorde al recorrido de cada uno de los autores y  muy lejos de cualquier ortodoxia. Con un prólogo escrito bellamente por Alberto Cabral  desde el rigor académico y el afecto entrañable de  un lazo de amistad fraterna que los acompañó en los diversos senderos de la vida.

Carlos Pachuk en un conmovedor y cariñoso diálogo imaginario con Miguel, juega  y le hace preguntas, discute,  transmite la tristeza por su desaparición temprana  pero con la fuerza de mantener vivo en su interior al amigo, inmortal compañero de tramos de la vida y del oficio de analista.

Daniel Waisbrot nos trae a Miguel poeta de manera deliciosa. Cuenta con emoción un recuerdo  de un festejo de fin de año en el que Miguel  le dice al oído, a modo de consejo, algo que con el tiempo se transforma  en la llave que le abre fecundos caminos literarios.  Desde ese recuerdo,  va enhebrando a modo de un viaje que nos transporta de manera onírica   el poemario que Miguel  publicó una vez y la teoría psicoanalítica, en especial los temas del amor  presentes en los tres libros de su obra.

 Daniel los explora  y se sumerge en un universo poblado de teoría y poesía. Esos conceptos teóricos ya estaban  en la poesía de Miguel y ponen en evidencia la creatividad de la que era capaz.

Myrian Alarcón  nos relata la amistad y la admiración hacia Miguel, su capacidad de transmisión y compromiso con  la clínica. Presenta un caso clínico de pareja desplegando de manera minuciosa inspirada en la perspectiva vincular que él propone en sus textos. Lee las intervenciones desde sus diversos aspectos  a tomar en cuenta. Junto con el análisis de las alianzas inconscientes,  las transferencias  entre los integrantes de la pareja y entre ellos con el analista, de acuerdo al caso por caso. Subrayando  los tres pilares fundamentales que Freud nos enseñara para nuestras prácticas: la supervisión, el análisis personal y la formación teórica.

Gloria Barros de Mendilaharzu  recuerda a Miguel como psicoanalista, docente, teorizador y poeta. Con la admiración que trasluce en su escrito  historiza de manera pormenorizada la ocasión en que lo conoció y todas las actividades compartidas en intercambios científicos, docentes y amistosos. Destacando los componentes afectivos, el humor, la apertura  y la generosidad que lo caracterizaban.

 Gloria nos brinda una exhaustiva referencia teórica, un caso clínico que trabaja en profundidad  y un bello poema que  sintetizan lo fértil de su clínica además de aludir a los bellos y enriquecedores momentos compartidos con su colega y amigo.

Beatriz Itzcovich relata cómo conoció a Miguel, la modalidad que tenía como docente y supervisor tanto en lo que se refiere a tratamientos de parejas, como en los  abordajes bipersonales. Subraya la experiencia enriquecedora de haber estudiado con él muchos años como la de haber trabajado a su lado como docente.

 Presenta un caso clínico de una paciente adolescente y la perspectiva intersubjetiva con la que trabajó. Recorre distintos tramos del tratamiento en dirección a disminuir un sufrimiento de más,  que dicha paciente padecía. Tramos de los pasos   que Beatriz fue dando  con su fecunda formación y experiencia junto con los avatares de las transferencias en juego, destacando las huellas que dejó, a quien considera con mucho cariño, su Maestro.

Cielo Rolfo cuenta con profunda emoción los orígenes del vínculo con Miguel en tiempos de una de las dictaduras más crueles de nuestro país.  Conoce a Miguel a través de su hermana Silvia, más tarde conocerá a la hermana menor Irene y a los padres  de ellos. Cuando Cielo vuelve del exilio comienza a construir un vínculo con Miguel. El ingreso  de Cielo en la AAPPG en 1985 dio lugar años más tarde, con la inclusión de Miguel, a compartir  intercambios teóricos clínicos acerca de los vínculos. En el año 2010 los enormes recorridos de ambos se reunieron  en el espacio llamado Ateneo de Parejas volcando ambos  las experiencias de la práctica y su articulación teórica

. Al poco tiempo Miguel convocó a Cielo para que coordinaran juntos el Ateneo. Allí Cielo pudo una vez más verificar la rigurosidad teórica y la generosidad de ofrecer su clínica que lo caracterizaban. Frente a la dura pérdida de Miguel en el 2020 y el cuestionamiento acerca de continuar con el Ateneo Cielo toma la posta y con los integrantes siguen el legado que el dejó tan tempranamente.  Nos brinda un análisis minucioso de un caso clínico en el que entreteje sus lecturas de la presentación junto con los vertidos por Miguel en Amores en crisis, su texto póstumo.

Finalmente mi capítulo al que titulé Miguel Spivacow. Entre lo sencillo y lo complejo. Título que sintetiza  su modo de transmisión de la teoría siempre articulada con la clínica. Se movía con mucha facilidad de lo simple a lo complejo y desde ahí bajar al llano para retornar a los conceptos que son irremediablemente difíciles de aprehender.

Me detengo en el tema de las violencias y sus múltiples modos de presentación. Eran uno de los temas en los que coincidíamos para investigar acerca de sus múltiples aristas. Una viñeta clínica da cuenta de los efectos arrasadores de las subjetividades en juego y la importancia de un analista activo, abstinente pero no neutral, con un fuerte compromiso social.

Finalmente podemos decir parafraseando a la poeta del epígrafe que en este libro encontrarán en cada autor un capítulo singular pero con la impronta en la clínica de  moverse en lo abierto, con los ojos abiertos, enfrentando lo impensado, con pasos de baile, que no tienen coreografía previa. Acaso ¿no hay algo de eso en nuestras prácticas? ¿Además de una teoría siempre abierta a la construcción? Construcción de lo nuevo pero a la vez habitados por conocimientos previos con enorme afecto y pensamiento crítico de las huellas de quienes nos precedieron.

Agradecimientos

Agradezco en primer lugar a los autores que con solidez teórica volcaron sus experiencias en escritos no solo poblados de saberes sino de mucho cariño y respeto por Miguel.

A Ricardo Vergara que hace posible que este texto se edite y circule a los profesionales curiosos por las herramientas del psicoanálisis vincular

A los colegas y compañeros de la  AAPPG lugar de pensamiento y producciones estimulantes. Y a todas las Instituciones por las que hemos circulado y circulamos que dejan sus marcas.

A las familias que acompañan nuestros proyectos

A Silvina, la mujer de Miguel que compartimos amorosos intercambios y una foto para la tapa de este libro, que tan bellamente el hijo de Miguel, Diego, supo captar  en su momento.

A  Rita Rzezak por su generosa escucha.

A los queridos pacientes que tanto nos enseñan y nos entregan lo más preciado de su intimidad.

Que este libro genere la curiosidad de seguir investigando acerca del psicoanálisis vincular como herramienta y la pasión por las prácticas que nos convocan.